La cultura del taco al pastor: su origen y su lugar en la identidad chilanga
Parte de la magia del taco al pastor está en su ejecución: en cómo la carne marinada gira

En la Ciudad de México, pocas cosas generan tanta coincidencia emocional como un buen taco. Más que un antojo nocturno o un remedio infalible después de una larga jornada, el taco al pastor se ha convertido en un símbolo cultural que acompaña la vida cotidiana del chilango
¿Dónde nació el taco al pastor?
Desde la salida de la oficina hasta la mesa familiar de domingo, pasando por celebraciones improvisadas y conversaciones que se alargan entre trompos encendidos.
Aunque el origen tiene raíces en la migración libanesa que llegó a México a principios del siglo XX, fue en la capital donde este platillo encontró su propia identidad.
Aquí nació el trompo de pastor, el adobo característico, el ritual del rebane y la piña al vuelo, y la forma en que el taco al pastor terminó siendo un lenguaje común entre quienes habitan la ciudad.
Dentro de esa historia culinaria, El Tizoncito ocupa un capítulo fundamental. Fundada en los años 60, la taquería es reconocida como Los creadores del taco al pastor tal como lo conocemos hoy: preparado en trompo al carbón, marinado en adobo rojo, acompañado de cilantro, cebolla y un toque de piña.
Esa aportación —que en su momento pudo parecer una simple innovación gastronómica— terminó moldeando el paladar de generaciones y transformando la manera en que los capitalinos viven y comparten la comida callejera.
La magia del taco al pastor
Parte de la magia del taco al pastor está en su ejecución: en cómo la carne marinada gira lentamente frente al fuego del carbón, caramelizándose en las orillas hasta lograr ese tono dorado que anuncia que está en su punto.
La precisión con la que el taquero rebana finas láminas del trompo —siempre buscando el equilibrio entre lo jugoso y lo tostado— es casi un acto coreográfico. El resultado: un bocado donde conviven el adobo, la acidez fresca de la piña, el toque herbal del cilantro y el golpe reconfortante de la tortilla recién salida del comal.
Con el paso del tiempo, el taco al pastor se convirtió en un referente de identidad chilanga: un platillo que cruza clases sociales, horarios imposibles y colonias contrastantes. Es la comida que acompaña a la ciudad en movimiento, la que reúne a desconocidos en una barra de acero inoxidable, y la que aparece siempre en cualquier conversación sobre “lo más mexicano”.
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Emmanuel Gutiérrez Valladares es periodista especializado en temas de Soft News, Deportes, Tecnología y Vida y Estilo. Cuenta con más de 15 años de experiencia en medios como Récord México, Mediotiempo, Sopitas, Futbol Total y actualmente en Grupo Radio Fórmula. Además, es apasionado de la música, los conciertos y el buen comer. Ver más














