Johann Strauss, sempiterno padrino de las quinceañeras
Fue rebelde, resiliente, constante, e incluso revolucionario, pero la música que creó, lo volvió inolvidable.

¿Cuántas veces a todas, todos (y todes), nos ha pasado que, en un salón de fiestas, después de cenar, el maestro de ceremonias dice al micrófono: “ahora, pedimos a la festejada que pase a la pista”… y empieza a sonar en los altavoces (valga el émulo de tarareo) larararará-ta-ta, tata, larararará-ta-ta, tata, que caracteriza al Danubio Azul de Strauss?
Ese característico compás de 3/4 (un tiempo fuerte, seguido de dos débiles), ha acompasado y acompañado a millones de adolescentes en su décimo quinto aniversario y tradicional presentación en sociedad…
Pero, ¿cómo nació esta tradición?...
El vals es una de las músicas clásicas más divulgadas, escuchadas, bailadas y conocidas por la mayoría de las personas.
Surgió en la región bávara (entre Austria y Alemania), a finales de los 1700, a partir del Ländler y el Dreher, danzas folclóricas rurales, caracterizadas por bailarse en pareja y girar en tres tiempos, y evolucionó al llamado ‘walzen’ (girar) que era considerado como vulgar e irreverente, pues promovía el contacto cercano de las parejas.
Mientras el ritmo ganaba popularidad, el 25 de octubre de 1825, en St. Urich, Austria, nació Johann Strauss hijo, quien de forma temprana (y secreta), aprendió a tocar el violín con un músico de la orquesta que su padre dirigía.
Su progenitor pretendía que se convirtiera en banquero y, en una ocasión que lo descubrió ensayando, le propinó una golpiza.
“Te sacaré la música a golpes si es necesario”, le gritó, mientras lo molía a cintarazos
Algunos años después, Strauss padre abandonó el hogar para fugarse con una amante, y fue entonces que la magia de Euterpe (musa griega de la música) envolvió al joven Johann…
Apoyado por su madre, Maria Anna Streim, y tras debutar en el Casino Dommayer de la localidad de Hietzing, en Viena, la prensa propagó la noticia de que había una presunta competencia de Strauss vs Strauss.
Para evitar que este chisme se volviera realidad, Johann determinó aceptar ofertas fuera de la ciudad lo que, casualmente, le redituó fama y adeptos que le valieron ser nombrado Maestro de la Capilla del Segundo Regimiento de Ciudadanos de Viena, lo cual enardeció la rivalidad con su padre.
En 1848, durante la llamada ‘revolución burguesa’ que asoló Viena, su abierto apoyo a los rebeldes, se evidenció en sus valses ‘Canciones de Libertad op. 52’, ‘Canciones de los Jóvenes op. 55’, y las marchas ‘Revoluciones de Marzo op. 54' y ‘la Marcha de los Estudiantes op. 56’.
Esta línea de pensamiento y composición, le vetaron (en dos ocasiones) la oportunidad de ser nombrado Director Musical del Baile de la Corte (encargo que su padre había ostentado), además de ser detenido por interpretar en público ‘la Marsellesa’.
“Por actitud indecorosa al promover el ánimo revolucionario entre la población”
Paso a la posteridad
Tras que en 1849 su padre muriera de escarlatina, y Johann fusionara su orquesta con la de su progenitor, decidió recorrer Europa donde, para promover sus presentaciones, las marquesinas anunciaban “¡Hoy toca Strauss!”.
Pero en 1866, Johann Strauss compuso su obra cumbre (o al menos la más famosa), ‘El Danubio Azul, op. 314’ y, tan solo cuatro años después, su música y reconocimiento habían cruzado las fronteras continentales y lo habían posicionado como imprescindible.
En 1870, fue invitado de honor en el Festival de Boston y, junto a la orquesta ‘Monster Concert’ (compuesta por más de mil músicos), interpretó el Danubio Azul… Lo que marcó su trascendencia a la posteridad.
El 3 de junio de 1899, los 73 años, una neumonía acabó con la vida del ‘Rey del Vals’, cuyos restos descansan en el Cementerio Central de Viena, mientras que su legado, continúa apadrinando la lozanía de millones de adolescentes que bailan (y bailarán) el Danubio para su gran presentación.
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Periodista multiplataforma con más de 35 años de experiencia profesional en noticias. Soy experimentador de la comunicación social, especializado en temas políticos y un apasionado de la literatura, la música, la filosofía, el arte y las ciencias, lo que me ha vuelto un entusiasta generador de contenidos y contador de historias; además de experto certificado por la OPS/OMS en seguridad vial y movilidad infantil. Ver más






