A menos de 3 horas de CDMX: Los dos pueblos "escondidos" para desconectar este febrero
Dos destinos semivirgenes que ofrecen tranquilidad, naturaleza y gastronomía única para escapar de la rutina.

En la costa de Jalisco, la playa de Tehuamixtle, conocida cariñosamente como “Tehua”, deslumbra por sus aguas cristalinas y ambiente semivirgen. Este pequeño pueblo pesquero se convirtió en un refugio perfecto para quienes buscan desconectarse del bullicio urbano y disfrutar de un entorno natural único.
El oleaje suave convierte a Tehuamixtle en un destino ideal para nadar, practicar esnórquel o remar en kayak. Además, en ciertas temporadas es posible avistar delfines y tortugas marinas, lo que lo hace aún más atractivo para los amantes de la naturaleza.
Festival del Ostión y gastronomía local
Uno de los mayores atractivos de este pueblo es su cocina basada en productos frescos del mar. Los ostiones gigantes son la especialidad más reconocida y cada mayo se celebran en el Festival del Ostión, un evento que reúne degustaciones, concursos culinarios y actividades culturales frente al mar. Los restaurantes locales también ofrecen ceviches, cocteles y pescados preparados al estilo tradicional.
Además de Tehuamixtle, existen otros pueblos semivirgenes cerca de la CDMX que ofrecen experiencias similares de tranquilidad y contacto con la naturaleza. Estos destinos, poco explorados, se caracterizan por su ambiente relajado y su capacidad de ofrecer al visitante un respiro auténtico, lejos del turismo masivo.
Escapadas ideales en febrero
Febrero es un mes perfecto para visitar estos rincones, ya que el clima fresco permite disfrutar de largas caminatas, actividades acuáticas y festivales gastronómicos sin el calor intenso de otras temporadas. Tanto Tehuamixtle como otros pueblos escondidos se convierten en opciones ideales para quienes buscan experiencias auténticas y memorables.
Para acceder a Tehuamixtle, se puede viajar por carretera desde Puerto Vallarta o contratar pangas en Boca de Tomatlán. En el caso de los pueblos cercanos a la CDMX, las rutas suelen ser accesibles en menos de tres horas, lo que facilita escapadas de fin de semana. Se recomienda llevar ropa cómoda, respetar el entorno natural y aprovechar la gastronomía local como parte de la experiencia.
Un refugio bajo llave
La combinación de aguas cristalinas, gastronomía única y ambiente relajado convierten a Tehuamixtle y a otros pueblos escondidos en destinos que México guarda bajo llave. Este febrero, descubrirlos es una oportunidad para reconectar con la naturaleza y disfrutar de la calma que solo los rincones auténticos pueden ofrecer.
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