Espectáculos

De la gloria con 'Chabelo' al olvido: El 'Mago Jaime', el mejor yoyero de la TV, hoy vende en un tianguis para sobrevivir

Sabas Jaime de la Rosa fue campeón del Yoyo y todos los domingos aparecía en el programa de ‘En Familia con Chabelo’ mostrando sus trucos.

'En Familia con Chabelo' fue uno de los programas más exitosos de la TV mexicana. Captura de pantalla.
'En Familia con Chabelo' fue uno de los programas más exitosos de la TV mexicana. Captura de pantalla.

Sabas Jaime de la Rosa Luqueño, mejor conocido como ‘El mago Jaime’ o el ‘Yoyero de Chabelo’, saltó a la fama en la década de los 80 en el programa de ‘En Familia con Chabelo’, como exhibicionista de los yoyos Duncan, lo tuvo todo y hoy vive en el olvido de su familia vendiendo trucos de magia y dulces en un tianguis.

¿Qué ha sido de la vida de ‘El mago Jaime’?

El creador digital conocido como ‘El Tripón’ se encontró con don Jaime en el tianguis del vestido en Tulancingo, Hidalgo, mientras éste intentaba venderle alguno de sus trucos de magia y dulces de broma, los cuales lleva todos los jueves al tianguis con un carrito de mandado.

En una breve plática mencionó que a raíz de que perdió su casa, también a su familia: “Mis hijos ya me olvidaron. Salí mal, tuve dos hijas y pues chafée con mi casa, porque hice mi casa en donde no era mi terreno”.

Respecto a su expareja señaló: “No todas las mujeres son iguales, ni todos los hombres, pero ya que vio que tenía su casi algo, ahí nos vemos (…) Otra vez tuve que empezar, para arriba otra vez”.

"Con la persona que ahora vivo, pues mis respetos. La gente a veces me compra un yoyo, me dan algo porque ya mis hijos ya me olvidaron (…) me siento bien de salir adelante (…) Aquí me conocen de muchos años, yo aquí nada más vendía la pura cartita de broma (…) yo no quiero que mis hijos me den, mantengan, yo todavía me siento bien", señaló.

¿Quién es el yoyero de ‘En Familia con Chabelo’?

Sabas Jaime de la Rosa Luqueño es un hombre de ahora 74 años que participó en los 80 como exhibicionista de los yoyos Duncan. La vuelta al mundo, el trapecista, el elevador, tejiendo un suéter, la cueva del oso, el columpio chino y el normal, el cuete, son entre otros muchos los nombres de los trucos que realizaba.

Comerciante desde niño, quería tener una carrera profesional pero sus padres no tenían la posibilidad de brindársela: “mi mamá se esforzaba, pero no pudo ser”.

Jaime se casó joven, tuvo dos hijos y con una familia que mantener tuvo que emigrar a la Ciudad de México: “Desde la época de los 80 me llamaron la atención los yoyos Duncan, era el papá de todos los yoyos, veía en televisión que salían con Chabelo, pensé en poder manejarlo, así como se veía, como un sueño”.

Sonriente y jovial recuerda cómo se le ocurrió ir a La Merced a comprar un yoyo en el mercado de juguetes en el de Sonora, se dedicó a jugar hasta dominar varios trucos: “lo logré y me puse a vender yoyos normalitos, entonces me encontré a una persona que me preguntó que quién me había enseñado a jugar, me dijo que era muy vaguito”.

“En concreto me dijo ‘¿quieres trabajar con nosotros?’ y me dio una tarjeta que decía Eduardo Zentella, eran los que salían en el programa de Chabelo”, rememoró el señor Jaime.

Narró que le explicaron que les faltaba un elemento porque en el programa les habían pedido un equipo de seis personas, él aceptó y el siguiente domingo ya estaba en el programa de Televisa.

“Se ganaba bien. Teníamos que estar a las seis de la mañana en el programa, mientras estábamos entrenando, Chabelo empezaba a organizar todo lo que hacía. Él platicaba con nosotros (…) A veces me preguntan: ‘¿cuánto te pagaba Chabelo?’, pero con todo respeto les digo que él no me pagaba, me pagaba la marca”, señaló.

Además de aparecer en programas de televisión, el campeón del yoyo acudía a centros comerciales de toda la República Mexicana, donde vendían cientos de yoyos.

"Después me rajé cuando tenía que ir a Estados Unidos, salí de Duncan, me quedé en México haciendo otras cosas como pintor, barnizador, vendía yoyos ya sin el traje de campeón de yoyo, y hasta la fecha los sigo vendiendo bien en Tulancingo, gracias a Dios”, explicó.

Años después trabajó en la intendencia de la presidencia municipal de Tulancingo, sin embargo, prefirió volver a las calles. Actualmente vende dulces de broma, trucos de magia y yoyos, además de que enseña a niños y adultos a jugar.

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