Cultura

Diógenes, el filósofo de la austeridad: la lección de vivir con menos en una época de consumo excesivo

El filósofo cínico llevó la austeridad al extremo y dejó una huella que siglos después dialoga con el pensamiento moderno.

La austeridad como filosofía de la existencia.
La austeridad como filosofía de la existencia.

¿Por qué seguimos acumulando cosas que no necesitamos? Diógenes de Sinope, filósofo griego del siglo IV a.C. y figura central del cinismo, hizo de su vida un manifiesto contra los excesos, posesiones inútiles y las convenciones sociales.

Su figura ha transitado durante 25 siglos como epítome de austeridad radical, y de una libertad que aún en la actualidad puede resultar incómoda para los ortodoxos de la obediencia y la docilidad.

Diógenes era un individuo que en la Grecia en que vivió, destacaba por sus extravagancias.

Vivía en una gran tinaja (a menudo recordada como un tonel), acompañado por perros, de quienes esperaba aprender su autosuficiencia y armonía con la naturaleza, fuera de toda convención social, con absoluta honradez y sinceridad en su cotidianidad.

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Crédito: Especial, con imágenes de internet

Una de sus características, con las que incluso se le recuerda, es cuando paseaba por las calles de Atenas, a plena luz del día, acompañado por los canes que tenía por rummies y una lámpara en la mano, mientras gritaba “busco un hombre virtuoso”.

En otra ocasión, Alejandro Magno -quien llegaría a convertirse en el rey de Macedonia, Hegemón de la Liga de Corinto, Faraón de Egipto y Rey de Persia- se sentó con Diógenes, dentro de su tonel, para pedirle consejo.

Al terminar la charla, el creador de uno de los más grandes imperios de la antigüedad preguntó al filósofo sinopense cómo podía retribuirle su conseja, y le ofreció cumplir cualquier deseo que éste tuviera, a lo que el cínico respondió: “por favor hazte a un lado, porque me tapas el sol”…

Imagino que la guardia que acompañaba al poderoso líder y las personas curiosas que presenciaban la escena, debieron haber expresado algo como “¡tsssssssssssssssssssssssssss, ya valió m@dres!” al escucharlo pero, el portentoso sonrió, se apartó y aseguró:si no fuera Alejandro Magno, desearía ser él”.

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Crédito: Especial, con imágenes de internet

La anécdota del cuenco de Diógenes

Muchas son las anécdotas e historias que acompañan su historia y mito pero, dentro de todas estas, destaca un episodio tan sutil, como trascendental, que revela la profundidad de su pensamiento: el momento en que se deshizo de un cuenco con el que bebía agua de un pozo.

Como de costumbre, Diógenes se acercó a un pozo de agua y sacó su cuenco para beber, cuando un niño que jugaba a la pelota corrió al pozo y con las manos, tomó un agua para saciar su sed…

“Si un niño puede hacerlo mejor que yo, entonces todavía me sobra algo”, reflexionó el ya viejo filósofo

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Crédito: Especial, con imágenes de internet

El octogenario pensador ya había reducido sus posesiones al mínimo imaginable cuando presenció el infantil comportamiento. Entonces, con vergonzosa molestia en la autopercepción, arrojó su cuenco al suelo por ser un lujo absolutamente innecesario.

Ese sencillo gesto, resume su postura filosófica, basada en la permanente búsqueda de una vida autosuficiente, completamente libre de artificios y de dependencias.

¿Qué enseñaba el cinismo de Diógenes?

Diógenes no escribía tratados ni buscaba academias. Su método era la acción, la provocación pública y el cuestionamiento directo a los valores establecidos.

Como ya recordamos, vivía en un viejo tonel de vino, recorría las calles con una linterna encendida a plena luz del día y desafiaba a las más grandes figuras del poder, con la misma irreverencia con la que cuestionaba a los ciudadanos comunes.

Para el pensamiento cínico, esencialmente suyo, la felicidad no dependía de la acumulación, sino de la autarquía (condición de independencia y autosuficiencia inquebrantables) como ideal supremo.

“No es pobre el que tiene poco, sino el que desea mucho”, aseguraba

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Crédito: Especial, con imágenes de internet -Sartre y Camus-

¿Por qué Diógenes puede leerse desde el existencialismo?

El pensamiento de Diógenes dialoga con los de Jean-Paul Sartre o Albert Camus quienes, a su manera, comprendieron este concepto y lo concretaron en la idea de que corresponde al individuo construir el sentido de la vida desde su propia libertad.

De ello, insisto, Diógenes debería considerarse como un precursor e incómodo predecesor. Su sistema de vida mostró que la autenticidad implica romper con las normas impuestas y asumir las consecuencias de esa ruptura.

Si el existencialismo cuestiona el sentido de la existencia, el cinismo de Diógenes cuestiona los medios con los que se intenta llenarla, y establecen un diálogo inacabado y en constante resignificación.

Más que una anécdota, la enseñanza de Diógenes para el presente

En una época marcada por la acumulación, la historia de Diógenes sigue resonando como recordatorio de que, muchas veces, lo que consideramos indispensable es tan solo un hábito que responde al statu quo.

Diógenes de Sinope, contario a Sarte o Camus, no fundó escuelas formales, ni dejó una obra sistémica, pero su legado es una sólida invitación a vivir con menos y pensar más.

Así que, ante los más grandes dilemas de la existencia, la mejor respuesta puede ser tan solo apartarse, para no tapar el sol.

Periodista multiplataforma con más de 35 años de experiencia profesional en noticias. Soy experimentador de la comunicación social, especializado en temas políticos y un apasionado de la literatura, la música, la filosofía, el arte y las ciencias, lo que me ha vuelto un entusiasta generador de contenidos y contador de historias; además de experto certificado por la OPS/OMS en seguridad vial y movilidad infantil. Ver más


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