El diplomático mexicano que recuperó territorio frente a EU y murió en el Titanic por salvar a una madre e hija
La suerte de Manuel Uruchurtu cambiaría cuando un conocido le propuso cambiar su boleto para que pudiera viajar a bordo del Titanic, el barco más moderno y seguro del mundo en ese entonces.

Manuel Uruchurtu, un diplomático mexicano relacionado con el conflicto de El Chamizal, terminó a bordo del Titanic tras un cambio de boleto. Su nombre quedó marcado por el naufragio luego de ceder su lugar en una balsa a una mujer con su hija.
Mientras Europa discutía la frontera entre México y Estados Unidos por el territorio de El Chamizal, un diplomático mexicano abordó el Titanic sin imaginar que aquel viaje terminaría convirtiéndolo en parte de una de las tragedias más recordadas del siglo XX.
La tragedia del Titanic trascendió generaciones desde aquella madrugada del 15 de abril de 1912, cuando el barco se hundió en el océano Atlántico tras impactarse contra un iceberg y dejó más de mil 500 personas muertas durante su viaje inaugural.
Tras el accidente del submarino Titán en junio de 2023, la historia volvió a tomar relevancia internacional, luego de que una expedición privada que buscaba explorar los restos del barco implosionó en el fondo del océano y murieron sus cinco tripulantes.
La defensa del Chamizal
Entre los pasajeros del Titanic viajaba Manuel Uruchurtu, un abogado y diplomático mexicano originario de Sonora, cuya presencia en Europa se relacionaba directamente con uno de los episodios más importantes en la historia fronteriza de Ciudad Juárez y El Paso.
Uruchurtu formó parte de la representación mexicana enviada al Tribunal Internacional de Arbitraje para defender el caso de El Chamizal, territorio disputado entre México y Estados Unidos tras las modificaciones naturales del cauce del Río Bravo.
Antes de viajar a Europa, el diplomático recorrió la frontera para reunir documentos, testimonios y elementos que fortalecieran la postura mexicana dentro del litigio internacional que definiría la soberanía de una parte importante del territorio fronterizo.
El boleto hacia la tragedia
En junio de 1911, el tribunal determinó que El Chamizal pertenecía a México y, tras concluir parte de sus actividades diplomáticas, Uruchurtu decidió permanecer algunos meses más en Europa antes de regresar al continente americano.
Ya para regresar, un conocido le cambió el boleto original para que pudiera viajar a bordo del Titanic, lo cual aceptó, ya que en ese entonces, el barco era considerado el más moderno y seguro del mundo por su tecnología y dimensiones.
La escritora Guadalupe Loaeza narró en el libro “El Caballero del Titanic” que, durante el naufragio, Manuel Uruchurtu cedió su lugar en una de las balsas de rescate a Elizabeth Ramell Nye, una mujer que intentaba escapar junto a su hija.
El testimonio sobre ese momento quedó registrado en declaraciones realizadas por sobrevivientes ante autoridades estadounidenses, entre ellas Edith Louise Rosenbaum, quien relató cómo el diplomático mexicano decidió permanecer en el barco mientras otros pasajeros buscaban escapar.
La historia de Manuel Uruchurtu permanece ligada tanto al hundimiento del Titanic como al conflicto histórico de El Chamizal, un caso que décadas después redefinió parte de la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso y sigue formando parte de la memoria binacional de la región.
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*Con información de Karen Cano
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Originaria de Ciudad Juárez, tengo 37 años y soy fundadora del medio Circuito Frontera. Me enfoco en temas de migración, derechos humanos e infancia, con interés en periodismo narrativo y reportajes de investigación. Gané el Premio Columna de Plata 2023 en Reportaje y mención honorífica 2025. Ganadora de la beca METIS 2022 de SembraMedia, la única mexicana entre más de 100 postulaciones de América Latina. Ganadora de dos becas del Border Hub del ICFJ. Fronteriza, metalera y amante del café. Ver más





