Ciudad Juarez

'Thatchergate': El día en que una banda de anarco-punk casi provoca una guerra nuclear

Corría el año de 1983 y lo que hoy se conoce como el "Thatchergate" por un instante estuvo a punto de convertirse en un detonante diplomático entre Europa, Estados Unidos y la Unión Soviética.

En tiempos de guerra, incluso una cinta de cassette puede sacudir a los líderes del mundo. 
En tiempos de guerra, incluso una cinta de cassette puede sacudir a los líderes del mundo. 

En medio de una tensión que pudo provocar una guerra nuclear entre varios países, un grupo anarco-punk británico logró poner en alerta a las agencias de inteligencia más poderosas del mundo: la CIA de Estados Unidos yMI6 de Reino Unido.

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Y es que, con una grabación falsa, parecía que el presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan y la primera ministra de Reino Unido, Margaret Thatcher, discutían sobre el uso de Europa como campo de batalla nuclear.

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Margaret Thatcher yRonald Reagan

Corría el año de 1983 y lo que hoy se conoce como el "Thatchergate"por un instante estuvo a punto de convertirse en un detonante diplomático entre Europa, Estados Unidos y la Unión Soviética.

Todo comenzó tras la Guerra de las Malvinas, cuando la tensión entre Reino Unido y Argentina estaba muy fuerte, pues se trató de una guerra “no declarada” entre ambos países que tuvo una duración de 10 semanas en 1982.

El engaño y el detonante político

Crass, una banda británica que encontró en el punk una forma de resistencia política, elaboró una cinta falsa utilizando fragmentos reales de discursos de Margaret Thatcher y Ronald Reagan.

La farsa fue montada con tal precisión que simulaba una conversación telefónica secreta entre ambos mandatarios, donde Reagan parecía sugerir que Europa era prescindible en un eventual conflicto con la Unión Soviética.

Mientras que Thatcher insinuaba que el hundimiento del HMS Sheffield había sido una decisión deliberada para escalar la guerra con Argentina.

La cinta fue enviada de manera anónima a varios medios de comunicación europeos, mientras se llevaba a cabo lacampaña electoral británica de 1983, por lo que las implicaciones fueron tan graves que el Departamento de Estado de Estados Unidos asumió que se trataba de una operación de desinformación de la KGB.

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Logo de la KGB de la Unión Soviética

La historia fue recogida por medios como The San Francisco Chronicle y The Sunday Times, que reforzaron la sospecha de una intervención soviética.

Sin embargo, no fue hasta enero de 1984 en que el periódico británico The Observer reveló que la supuesta grabación en realidad era falsa y quienes estaban detrás del engaño eran los integrantes de Crass.

Años más tarde, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico y del MI6 confirmaron que los servicios secretos estaban confundidos.

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Documento desclasificado de ese evento

Por ejemplo, en una carta dirigida a Thatcher se reconocía que la operación era “torpe”, pero inquietante, así como el MI6 dudaba de que la grabación tuviera un origen soviético.

Aunque se especuló que podría tratarse de inteligencia argentina o de grupos de izquierda radical británicos.

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Publicación en medios sobre el engaño de la banda Crass

Para abril de 1984, la CIA y el MI6 carecían de pruebas contundentes, pero sí descartaron que fuera una acción de la KGB, además de que profundizar en una investigación más exhaustiva requeriría tantos recursos que resultaba inviable.

Crass y la manipulación del lenguaje

En su momento, los servicios británicos admitieron que fueron sorprendidos por lo que parecía una simple grabación casera, pero el contenido tenía el potencial de romper relaciones diplomáticas e incluso provocar acciones bélicas.

Aunque no hubo consecuencias legales contra la banda británica (afortunadamente), Crass se consolidó como uno de los colectivos artísticos más subversivos del siglo XX.

La cinta fue publicada de manera íntegra en una edición especial de Best Before 1984 y también fue incluida en el recopilatorio Devastate to Liberate de 1985.

Sobre este hecho, los integrantes de Crass manifestaron que su objetivo nunca fue iniciar una guerra, pero el experimento dejó claro que la manipulación del lenguaje y los medios podía provocar verdaderos terremotos en la política global.

A más de cuatro décadas de aquel engaño, el Thatchergate pasó a la posteridad como una advertencia latente: en tiempos de guerra, incluso una cinta de cassette puede sacudir a los líderes del mundo.

Originaria de Ciudad Juárez, tengo 37 años y soy fundadora del medio Circuito Frontera. Me enfoco en temas de migración, derechos humanos e infancia, con interés en periodismo narrativo y reportajes de investigación. Gané el Premio Columna de Plata 2023 en Reportaje y mención honorífica 2025. Ganadora de la beca METIS 2022 de SembraMedia, la única mexicana entre más de 100 postulaciones de América Latina. Ganadora de dos becas del Border Hub del ICFJ. Fronteriza, metalera y amante del café. Ver más

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