Huellas de León: Plaza de los Fundadores, 4 siglos de transformación que forjaron la identidad de la ciudad
La Plaza de los Fundadores no solo recuerda el origen de León; encarna su evolución.

En Las Huellas de León, el cronista Luis Alegre nos invita a redescubrir la historia y el orgullo que dieron forma a la ciudad zapatera. Uno de los espacios más emblemáticos es la Plaza de los Fundadores, corazón del Centro Histórico y escenario de múltiples transformaciones a lo largo de más de cuatro siglos.
En el marco de los 450 años de la ciudad, volver a este sitio es entender cómo León ha sabido reinventarse sin perder su esencia.
De panteón parroquial a nueva plaza pública
Pocos saben que bajo la actual Plaza de los Fundadores existió durante más de 200 años el panteón de la antigua parroquia del Sagrario. En la época virreinal, los cementerios solían ubicarse junto a los templos, en pleno núcleo urbano. Sin embargo, a inicios del siglo XIX, una disposición real ordenó clausurar los camposantos dentro de las ciudades por razones de salud pública.
El cierre de ese panteón liberó un espacio irregular que, con el tiempo, se convirtió en una nueva plaza. Este hecho permitió que León tuviera una peculiaridad poco común, dos plazas contiguas en su centro histórico.
Aquella nueva explanada pronto se transformó en punto clave para el comercio, especialmente con la instalación de un segundo tianguis sabatino, donde comenzó a concentrarse la venta de calzado, actividad que consolidaría la identidad económica de la ciudad.
El primer Mercado Hidalgo y el Jardín de la Industria
En ese mismo espacio se levantó en 1866 el primer mercado público no solo de León, sino del estado. Fue construido durante el Segundo Imperio Mexicano, bajo la administración local encabezada por Ildefonso Portillo. Aquel Mercado Hidalgo representó un hito urbano y arquitectónico.
El mercado funcionó hasta 1929, cuando un incendio marcó su desaparición. Tras su derrumbe, se creó el llamado Jardín de la Industria, inaugurado a inicios de los años treinta.
Con una fuente de inspiración morisca y rodeado de palmeras, el jardín fue punto de encuentro para taxis, líneas de autobuses y visitantes del entonces emblemático Hotel México, hoy Casa de la Cultura Diego Rivera.
La Fuente de los Leones: símbolo del cuarto centenario
En 1976, con motivo del 400 aniversario de la fundación de León, se inauguró la icónica fuente diseñada por el arquitecto Ricardo Motilla. Su nombre oficial es Fuente del Cuarto Centenario, pero todos la conocemos como la Fuente de los Leones.
Cada uno de los cuatro leones representa un siglo de historia y está orientado hacia un punto cardinal. Desde entonces, este monumento se convirtió en punto de referencia obligado, “¿Dónde nos vemos? En la Fuente de los Leones”. La plaza, además, fue pionera en convertirse en espacio peatonal, anticipando la transformación del Centro Histórico.
Hoy, la Plaza de los Fundadores no solo honra a quienes dieron origen a León, sino que resume su capacidad de transformación: de panteón virreinal a mercado, de jardín urbano a espacio peatonal coronado por la Fuente de los Leones.
En Las Huellas de León, seguimos recorriendo estos sitios que nos recuerdan que cada rincón del Centro Histórico guarda una historia que merece ser contada y preservada para las nuevas generaciones.
Más Leídas




Licenciado en Diseño Gráfico y diplomado en Arquitectura egresado de la universidad EDUCEM. Ahora especializado en marketing digital. Ver más














